Acto Civico

Activista cívico
El concepto de activismo se puede generalizar como la acción o la actividad sostenida con
 intención de efectuar un cambio de índole social o política
, usualmente dirigida a favor de una postura  particular dentro de una disputa o controversia
Un activista cívico es un ciudadano que, de modo individual o colectivo, desarrolla actividades 
vinculadas con la defensa de las libertades públicas y los valores de la democracia en el
 marco del Estado de Derecho.
Se trata de actividades que pueden estar relacionadas con la defensa del medio ambiente,
 y la pobreza, la preservación del patrimonio cultural, la plena y efectiva vigencia de derechos
y garantías constitucionales y la transparencia del obrar de las administraciones públicas ,
 Podría decirse que los activistas cívicos velan, con su accionar, por el cumplimiento de las
 obligaciones de los poderes públicos y de las organizaciones públicas internacionales.
De este modo, son activistas cívicos, por ejemplo, los integrantes de Greenpeace 
 Internacional y Plataforma animalista colombiana ¡ALTO!. Pero también
 lo son los que actúan de modo individual.
Un ejemplo de confluencia entre el arte y el activismo cívico es el que da la
  Creative Visions Foundation que apoya a la activistas creativos que 
trabajan individualmente utilizando el poder de los medios de comunicación y las
 artes para provocar cambios positivos en el mundo.
El activismo cívico tiene también una estrecha relación con el activismo político. 
Así, como ejemplo, se puede mencionar como una combinación de ambos,
 a lo que supuso el Live 8, impulsado por el cantante, compositor, actor y activista político
  irlandés Bob Geldof
                                  

                  Normas en los actos cívicos

Durante el desarrollo de los actos cívicos y las formaciones, todos debemos
 presentar un comportamiento adecuado, ya que estamos conmemorando una fecha importante y es nuestro debe
 y responsabilidad demostrar respeto.
1. Permanecer en silencio durante el desarrollo del acto cívico.
2. Tomar distancia en la fila
3. No masticar chicle, ni consumir alimentos.
4.En el momento de sonar el himno nacional, permanecer de pie, en silencio
, derecho y con la mano derecha ubicada en el corazón.
5. Mirar a la persona que dirige el acto cívico,en señal de respeto.
   




         
La formación de valores es uno de los objetivos principales de la educación pública
; el origen de la escuela pública obedeció a la necesidad no sólo de trasmitir  los conocimientos básicos sino también a la de
 formar a las nuevas ciudadanas y ciudadanos que requería La República. Históricamente, la escuela ha contribuido a la formación
 de valores como la paz, la justicia, la tolerancia, el patriotismo, entre otros. También ha tratado de ser esencialmente espacio de convivencia 
–donde asisten niñas y niños independientemente de su origen social, raza o credos religiosos-   y  mediante el logro de otros propósitos como 
la difusión de la lectura, 
el conocimiento de la geografía o de la historia.
Pero, además de este hecho, a la escuela primaria también le corresponde por
 mandato constitucional realizar sistemáticamente tareas específicas para lograr
 que los estudiantes “comprendan y asuman, como principios de sus acciones 
y de sus relaciones con los demás, los valores que la humanidad ha creado y 
consagrado (no por casualidad, sino producto de históricas luchas) como
 producto de su historia: respeto y aprecio por la dignidad humana, paz,  
justicia, tolerancia y libertad, honestidad y apego a la verdad”,  basados en
 el espíritu laico, bolivariano, democrático, latinoamericanista y venezolanista y patriótico.
Estos objetivos han sido parte del discurso educativo y de los planes y programas 
de estudio de la educación primaria. Sin embargo, por diversas razones (la formación docente, las prácticas educativas dominantes
 la organización del currículo, el funcionamiento cotidiano de la escuela,…), en la marcha del tiempo la formación de valores éticos y cívicos
 se diluyó
 en forma notable y con frecuencia, se ha reducido a la realización de rituales cívicos o al estudio excesivamente formalizado
 de los derechos y deberes
de los ciudadanos y de la organización político-administrativa de nuestro país; en resumen, se simplificaron sus propósitos y se atenuó su
 carácter de proceso intencionado y sistemático.
Los problemas sociales actuales, el surgimiento de signos de descomposición
 social en distintos sectores de la población, así como la necesidad de fortalecer
 la vigencia de los derechos humanos, el respeto de la legalidad, la democracia
 y, en conclusión, de mejorar la convivencia social, hacen indispensable prestar
 mayor atención a la formación ética y cívica de las nuevas generaciones.
Así mismo, se ha replanteado el enfoque de trabajo para, en primer lugar,
 ampliar su campo hacia la formación de valores éticos personales y no sólo de los
 estrictamente referidos a la formación de los ciudadanos; en segundo lugar,
 se ha puesto énfasis en el propósito formativo y se ha procurado incluir
 contenidos más significativos para las niñas y los niños.







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